Theano Zahorszki, una pequeña de solo 3 años, comenzó a sentirse mal desde el año pasado, pero los médicos descartaron todas sus quejas y la mandaron a casa con Calpol, un fármaco a base de paracetamol cuya función es ser un analgésico y antipirético, aseguró su madre. Al principio —y de acuerdo con la narrativa de la tutora—, la menor de edad sufría síntomas parecidos a los de un resfriado, por ende los especialistas dijeron que esto era sumamente normal entre los infantes que comenzaban a asistir a la guardería. Sin embargo, la frecuencia de las infecciones continuaba y llegaron a registrar que los «catarros» aparecían cada dos semanas. Los doctores omitieron sus padecimientos y la ignoraron hasta en 10 ocasiones.

Según la organización local de «Cancer Research UK», hay alrededor de 9 mil 900 casos nuevos de leucemia cada día en el Reino Unido. Sin embargo, los médicos que asistieron el caso de la infante de solo tres años, atribuyeron sus síntomas a todos los demás malestares comunes, desde un estreñimiento hasta reacciones alérgicas a los antibióticos. Ilona, madre de la menor de edad, dijo que sabía que su pequeña no estaba bien, pero en el fondo sabía que «nadie la escucharía» o que la tacharían de exagerar los padecimientos de su hija.

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