BBC.- Qifeng la buscaron desde que desapareció a los 3 años en 1994.

Para sus padres, Wang Mingqing y Liu Dengying, la búsqueda implicó que él se convirtiera en taxista con la esperanza de que un día pudiera recogerla como pasajera.

Su método llamó la atención de los medios en China.

“¡Un día mi hija puede ser la persona sentada en mi automóvil!”, decía Wang.

La pareja, residente en la ciudad de Chengdu, en el centro del país, se dedicaban a la venta de fruta en la calle cuando un día, tras atender a los clientes en su puesto, perdieron de vista a Qifeng.

Fueron solo cinco minutos y luego mi hija estaba desaparecida”, recordó Wang.

La búsqueda comenzó. En la ciudad y en localidades cercanas. Con anuncios en los periódicos y más tarde a través de avisos en internet. Decidieron quedarse a vivir en Chengdu y dejar su negocio para dedicarse a encontrarla.

Aunque decidieron tener otra hija, nunca dejaron de buscar a la otra.

En 2015, Wang se registró como conductor, puso un cartel con la imagen de la hermana de Qifeng —ya que ambas se parecían y no tenían una foto de Qifeng de mayor— en la ventana trasera, y daba tarjetas con información a cada pasajero que transportaba.

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