En la mente de Gerardo aún se escucha cómo sus secuestradores le cortaron cartucho en la cabeza y le pusieron un arma en la boca para amagarlo durante casi 40 minutos, el 20 de julio.

La historia de este hombre, víctima de una banda de secuestradores que operaban en antros de Polanco, alcaldía Miguel Hidalgo, cuyos integrantes fueron detenidos el 12 de octubre, empezó al salir de un bar de la zona.

Esa noche, él y un acompañante pidieron un Uber, pero al ver que éste tardaba en llegar, decidieron cancelarlo y abordar un taxi donde fueron golpeados, asaltados y abandonados en calles del Estado de México.

«Pedí un Uber para irme a mi  destino, pero tardó y perdí la paciencia. Se me acercó una persona muy amable para ver si mejor quería un servicio ejecutivo de taxi privado más barato que Uber; me dio un mejor precio y estúpidamente confié en él y me subí al coche, un Passat azul», dijo.   «A punta de golpes nos empezaron a dar vueltas» Gerardo jamás imaginó que por ahorrar dinero y tiempo, acabaría en un secuestro exprés.

De acuerdo con reportes de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), el grupo delictivo que secuestró a Gerardo y a su acompañante utilizaba un Volkswagen Passat azul y un Chevrolet Aveo, con cromática rosa con blanco, para ofrecer los servicios de taxi. Una vez que los usuarios los abordaban, los privaban de la libertad y luego los abandonaban en los límites del Estado de México.

“En la esquina entre Presidente Masaryk y Ferrocarril de Cuernavaca, el conductor quitó los seguros de la puerta y un segundo después se abrieron las tres puertas (traseras y del copiloto) y nos abordan tipos armados y pues con amenazas y a punta de golpes nos empezaron a dar vueltas por la calle de Palmas y supongo, porque después me taparon los ojos e iba agachado, íbamos por una vía rápida, creo era Periférico”, cuenta en entrevista con MILENIO.

Ya dentro del Passat, Gerardo y su acompañante fueron despojados de sus pertenencias y obligados a revelar sus Números de Identificación Personal (NIP) de sus tarjetas bancarias para que los asaltantes pudieran retirar dinero de sus cuentas.

“Empezaron a pedirnos los códigos y contraseñas de los teléfonos celulares, de las aplicaciones bancarias. De la cartera nos quitaron las tarjetas y nos pidieron nuestros NIP, y empezaban a verificar que éste fuera verdadero.

Al conductor jamás le dieron instrucciones, él era parte de la banda al igual que la persona que nos ofreció el servicio.

“Luego como que verificaban la autenticidad del NIP con un aparato que se llama Señor Pago, tengo entendido que es un aparato como Clip (…) Después de secuestrarme se fueron a cajeros automáticos ya con los datos que les di”, cuenta.

Un cartucho cortado y seis detenidos  A cinco meses de este crimen, confiesa que creyó que sería asesinado, pero junto con su acompañante fueron abandonados a unos metros del paradero del Metro Toreo, en donde un señor de una tienda les ofreció agua y les prestó un teléfono para pedir ayuda.

“Me metieron una pistola en la boca y cortaron cartucho en la cabeza. Nos aventaron en la colonia Ahuizotla, en Naucalpan, Estado de México. Yo pensé que me iban a matar porqué después de que nos habían pedido todos los códigos y dimos todo, nos seguían dando vueltas y se tardaron unos 40 minutos y creí que no estaban llevando a un lugar alejado para aventar nuestros cuerpos.

“A mi acompañante también lo golpearon muy feo y al final cuando nos bajan lo primero que les dije fue ¡Gracias! En el sentido de dejarme conservar mi vida.

(Los secuestradores) estaban muy acelerados, muy groseros exigiendo los códigos de las tarjetas y amenazándonos que si no decíamos la verdad nos iban a matar”, relata.

El 12 de octubre, policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y de la PGJ detuvieron a cinco personas relacionadas con esta banda de secuestradores. Se trata de Ana Ruth “N”, Georgina Galicia “N”, Andrés “N”, Mauricio “N”e Irving N”, y el 19 de noviembre se detuvo a Aurelio «N», quienes se hacían pasar por conductores de taxi seguro.

Tras una revisión de los presuntos responsables, se les aseguró diversas dosis de narcóticos, un automóvil Aveo pintado con cromática rosa con blanco y un Passat azul.

Una vez que Gerardo supo de que sus presuntos secuestradores habían sido detenidos, acudió ante la autoridad correspondiente a reconocerlos.

A cuatro meses del secuestro exprés, Gerardo confiesa que el miedo le llega al caminar por la calle y a pesar de que existe la posibilidad de que recupere sus pertenencias, espera que ya no haya más víctimas de este grupo criminal.

“Fue traumante para mí porque me quitaron la tranquilidad en la calle. Me quitaron la tranquilidad un buen rato y se meten en tu mente y uno no olvida el sonido de que corten cartucho en tu cabeza, eso jamás se me va a olvidar no voy a estar tranquilo en la ciudad”, expresa.

Con información de: Milenio.

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