Hace un año Liliana Soto Navarro salió a vender un vehículo en Matamoros y fue privada de su libertad, sus hijas no dejan buscarla.
«A las 3:50 de la tarde, en el estacionamiento de Plaza Fiesta se la llevaron. No fue un error, ni una confusión. A mi mami Liliana Soto Navarro le tendieron una trampa usando sus ganas de tra
bajar.
Ella consiguió un trabajo aquí por redes, hasta estaba emocionada porque ya había logrado su primera venta; le habían pagado su comisión y todo parecía marchar bien. Por eso, cuando sus «clientes» (los mismos que ya le habían comprado el primer carro) la buscaron para una segunda venta, ella no sospechó.
Incluso, cuando ella ya tenía dudas y pensaba buscar un empleo más estable, su propia «jefa», la retuvo.
En el chat se ve cómo la coordinan para encontrarse con «su esposo» para ver una camioneta. Mi mamá, siendo responsable y confiada porque ya los «conocía», acudió a esa cita.
Pero no buscaban un vehículo. La buscaban a ella. Frente a la vista de todos, la so_metieron por la fuerza, la las_timaron y la obligaron a entrar en la cajuela de un auto para llev
ársela. Desde ese momento, mi vida se detuvo, pero la de los demás parece haber seguido como si nada.
Lo que más duele es que a los tres meses, sus propios hermanos dejaron de buscarla, se rindieron. Y su esposo… a los cuatro meses de que ella desapareciera, él ya se estaba casando de nuevo.
Hoy estoy sola en esto con mi hermanita. Mientras el mundo sigue adelante, yo sigo aquí, contando los días y exigiendo respuestas.
Mami, yo no me rindo. Te voy a encontrar





