Por Valentín Calles Melo

En el sur de Tamaulipas vive Rosalinda Ortuño, profesionista de 39 años, madre trabajadora en una dependencia gubernamental luchadora incansable con deseos de vivir por su hija pequeña.

Ella radica en Tampico Tamaulipas y hace un año fue diagnosticada con cáncer de mama; por lo cual su vida cambió completament.

En una entrevista en exclusiva para La Fronteradice y por primera vez de manera pública ante un medio de comunicación contó la desgarradora historia de vida sobre esta terrible enfermedad que ha estado acabando con muchas mujeres.

Narró que todo comenzó sintiéndose desmejorada en su salud fisica con un decaimiento notable en sus actividades diarias, acudió al médico sin que pudieran determinar un diagnóstico que era lo que tenía.

Al paso de los días, comentó que sintió una pequeña bolita en uno de sus senos, lo que llamó su atención y de inmediato buscó ayuda médica, al paso de los días la pequeña bolita creció mucho.

Comentó que cuando recibió el diagnóstico de cáncer de mama, en lugar de derrumbarse ella buscó ayuda para atenderse de inmediato, pues tiene una razón por el cual vivir, una hija pequeña que la necesitaba.

Hizo hincapié que es muy importante la actitud que tomó al conocer el terrible diagnóstico de cáncer sus ganas de vivir por su hija, fue lo que la impulsó a un tratamiento y una búsqueda de ayuda profesional especializada, lo cual resultaba muy cara la medicina y tratamientos de quimioterapia.

Rosalinda dijo que nunca perdió la fe en Dios, sus deseos de vivir la impulsaron siempre a tener una actitud firme vigorosa de someterse a tratamientos de todo índole para encontrar una cura a la enfermedad.

Afirmó que hubo una persona que sin conocerla cuando supiste de su condición y deseos de vivir y quien llamó como su «angel terrenal» le brindó toda la ayuda necesaria e inclusive económica para costear sus tratamientos.

Otro pilar importante fue su familia que le brindó el apoyo para poder sobrellevar esta terrible enfermedad del cáncer.

Comentó que fue durante esta enfermedad pudo darse cuenta con quien si y con quien no podía contar, quienes se decían ser sus amigos le dieron la espalda e inclusive el novio que traía en ese momento la abandonó, sin embargo no por eso se dio por vencida.

Muy a pesar que le quitaron un seno que se le cayó el pelo y tuvo que improvisar para salir a la calle, gracias a esa fe en Dios y sus deseos de vivir es que hoy sigue de pie.

El tiempo ha pasado y sus médicos ya la dieron de alta, sana, libre de cáncer, actualmente ya no lleva un tratamiento médico.

Exhortó a todas las mujeres a cuidarse, a buscar ayuda, a no quedarse calladas para que puedan salvarse con una atención y detección oportuna del cáncer de mama.

Actualmente Rosalinda vive en Tampico con su pequeña hija, trabajando arduamente, es una mujer admirable por su valor, actitud positiva y deseos de seguir disfrutando de la vida.

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