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  Una madre no debería tener que decirle adiós definitivamente a su hijo.

La muerte de un hijo parece como algo “fuera de lugar”, “fuera de orden” y equivocado.

Cada fibra de nuestro ser llora diciendo “no es justo!”, y realmente no lo es.

No solo siento el dolor por la pérdida de mi hijo, sino también la pérdida de mis sueños y esperanzas para el futuro. Mis peores temores se han hecho realidad. Creo que he fallado en el sagrado deber de proteger a mis hijos pese a todos y contra todos y parece como si la vida ya no mereciera ser vivida.

Estoy viviendo una pesadilla por la cual nadie debería tener que pasar.

El dolor es el precio que tengo que pagar por amar tanto a mis niños, si dije bien! Mis niños. Esos niños que aun a pesar de todas las adversidades de mi vida son mi fuerza y mayor anhelo para seguir de pie por ellos y para ellos.

Hoy me preguntaron sobre lo que se puede decir a una madre destrozada por la muerte de su hijo. De entrada no sé qué decir. Ya saben ustedes que el silencio de la muerte es nuestro mayor desconsuelo.

Miro alrededor tratando de entender. A estas alturas de mi vida ya sólo pretendo entender algo. No quiero comprender, quiero sólo entender. Porque me paso esto a mi?..Porque a mi familia que tanto he cuidado? ¡Qué triste es ver siempre la muerte desde fuera! Ésta es la gran tragedia del ser humano.

Lo único que podemos ver desde afuera y cuando vayamos a vivirla ya no la entenderemos ¡ni falta que nos hará en aquel momento!

Pero ahora veo la muerte de otra manera, al ver a mi niño como siempre le decía estatuado e infinitamente dormido. No sé cuantas veces le dije ¡¡Despierta hijo!! ¿No ves mi dolor, no me dejes aquí? Que voy hacer para seguir sin ti?—Dicen los que saben que sólo Jesús atravesó el umbral y nos dio otra mirada. Seca mi dolor. Haz que mi pena no sea como el Cáncer y me consuma poco a poco. Ni se sequen mis lágrimas.

Nuestro Dios es un Dios que entiende y comprende nuestros pesares.

¡Qué dura es la muerte!, por eso Dios la escogió como la prueba definitiva, como el mayor milagro, como la batalla más grande jamás ganada.

Hoy tengo un diálogo entre mi corazón y mi pena, y de mi boca salen palabras de rabia y de mucha impotencia. ¿Por qué la vida es así? ¿Por qué cada persona tiene que pagar cual condena su cara cuota de dolor? Dolor, rabia, pena y esperanza es lo que siento desde tu partida hijo.

Cada día desde aquel día, se repite en la historia de mi vida lo mismo. ¿Y ahora qué sigue Señor JESUS? ¿Aquí estoy yo para aceptar tu voluntad? Sé que la muerte sólo es un pequeño sendero que nos lleva a ese paraíso que Jesús nos prometió.

Y una vez más como todos los días mi amor aquí estoy aquí contigo. En unas cuantas horas será un día muy difícil. En este año todo es una primera vez mi amor desde tu partida.

Creo que este día donde en México se festeja la muerte, y con este cambio de hora y el otoño que ya se empieza a asentir se han aliado para que nos levantemos de noche.

Hace un poco de frio y mi corazón te llama a mi lado, aunque sea solo un instante, y te deja libre de nuevo, J C. Juan Carlos, Juan Carlos, Juan Carlos… De tanto pensarte y de la falta de tu voz y tu risa, tu nombre se ha vuelto extraño. Sabe dulce y amargo, pero lo amargo es lo que tengo que disfrazar con una sonrisa que es la mayor prueba ante todos.

No es un duelo mal superado, es que te queremos tanto, y te extrañamos más que a nadie, y estás incluido para siempre en nuestras vidas. Pase lo que pase. Sé que lo sabes!. Sé que el soñarte de la manera en que te he soñado por varias noches, y verte en mis sueños con tu mágica sonrisa extendiendo tus brazos, y con esa paz dentro de ti que se que estas feliz donde quiera que estés.

Hoy es 2 de noviembre de tu ausencia, un día de difuntos que no puedo aceptar. Cualquier día menos este. Yo no necesito un recordatorio anual de obligaciones sociales funerarias. Eso es para otros. JC, tú sabes, muy bien, que nunca dejare de pensar en ti, que jamás permitiré que tu recuerdo se olvide. Te amo tanto mi vida, que es la vida misma la que me hace decir todo esto que siento.

No necesito ningún día 2 de Noviembre para verte, para sentirte, con todas tus acciones, con esa risa maravillosa que siempre tuviste, con ese amor de hijo que siempre me diste, con haber sido el mejor de los hermanos, por eso y por mucho mas siempre todos los días estarás en mi alma y en mi mente.

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