Cuando la pandemia termine…

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Me voy a regresar al 13 de marzo, cuando de forma oficial (al menos para mis hijos en la escuela) iniciaba la cuarentena; sí esa que según las noticias y las redes sociales decían que iba a durar 3 meses o menos, esa que el gobierno no aceptaba, bueno sigue sin aceptar completamente, (pero esa parte le toca redactar a otra sección de noticias en lafronteradice.com).
Las escuelas, en específico la de mis hijos no habían ni salido de clases cuando ya me habían enviado un correo electrónico, mismo que tenia sin leer en mi celular, lo abrí y se leía que a partir del 16 de marzo la escuela continuaba virtualmente hasta nuevo aviso.
Aunque era algo nuevo para mi, para mis hijos afortunadamente fue sencillo el cambio, no lo sintieron tan pesado o fuerte, la escuela, mas bien los maestros antes de salir de la escuela y pasar a las clases virtuales aleccionaron a los estudiantes en cómo utilizar aplicaciones y páginas de internet educativas para sus nuevas clases virtuales.
Aún y teniendo ocupados a los niños de lunes a viernes en su nueva modalidad escolar, las tardes ya no son tan libres porque ahora no solo es escribir en el cuaderno o computadora e imprimir, ahora también es enviar correos electrónicos, subir las tareas y trabajos a las plataformas digitales que utiliza la escuela para poder ver el avance del estudiante, esperar y confirmar que si lo puede ver el maestro, sino se repite el proceso; y así el cuento de nunca acabar; durante el fin de semana se siente un poco el respiro, porque descanso total no creo que alguien sienta desde principios de cuarentena.
Como madre te las tienes que ingeniar para que los chamacos no terminen no con su energía acumulada, sino con tu paciencia y cordura, porque no solo tienes que tomar las riendas de la cuarentena de la casa, también la de la escuela, la del trabajo, la de la familia, la del dinero, en fin la de todos; y entre tanto y tanto, échale más al morral con eso de que le exiges mas rendimiento escolar al chamaco porque no quieres que repita el año, menos que baje calificaciones, con eso que en las noticias están diciendo que muy posiblemente repitan el año los estudiantes, pero luego se retractan y dicen que no los pueden reprobar porque no es su culpa y les pondrán una calificación “simbólica” y todavía te pones mas estresada porque luego qué subes al facebook y al instagram?
Malas calificaciones jamás, qué van a decir las amigas y la comadre, si todas van a subir la foto de sus “hijos estudiantes modelos y cerebritos”, no te puedes quedar atrás. Que estrés de veras.
Los días avanzan y uno cada vez mas calva, mas ojerosa, mas cansada física y mentalmente, aunque le busquemos en qué distraernos seguimos en la espera de que anuncien el final de la cuarentena, pero lo único que tenemos es final de temporadas en Netflix porque esto no termina, ya le dimos segunda vuelta a todas las series y vamos por Disney+ si es que nos alcanza porque barato no es, mejor que lo pague la cuñada y nos pase la contraseña; y esperamos que nos cubra el resto de la pandemia con todo el contenido de Disney para entretener a los chamacos, aunque ya nos vimos mas pegados los adultos que los niños, porque ¡qué difícil! es hoy en día tenerlos contentos con algo.
No quiero sonar como señora de la tercera edad, porque apenas voy en la segunda, pero en nuestros tiempos, era muy fácil encontrar distracción y ahorita nuestros hijos ni soñar con que se diviertan con canicas.
En fin, ya perdí la cuenta qué día de cuarentena llevo y con el paso de ésta algunos familiares han salido librados del Covid-19, otros les dio y ni por enterados, tristemente un deceso, pero aquí seguimos, esperando y haciendo lo posible y hasta lo imposible por ya dar por terminada la famosa y extendida cuarentena.
Está por llegar Navidad y aunque queramos tener un festín como en años anteriores, si queremos que esto pare pronto, debemos seguir haciendo lo que está en nuestras manos y posibilidades, nuestro deber y obligación, cuidarnos y proteger a los nuestros para salir librados y poder contarla o que nuestros hijos puedan contarle a los suyos todo lo vivido en el 2020.
Poder platicarle a nuestros nietos como sus padres vivieron el que sería el año esperado y deseado por todos, ese que prometía ser el año cumplidor de sueños, viajes, negocios, el año de todos y que literal, fue el año de todo el mundo; en el que nos dimos cuenta con hechos que damos por sentado que tenemos todo dicho, hecho, listo, pero no teníamos nada. 2020 año donde añoramos abrazos y besos con más fuerza, valoramos a nuestros padres y abuelos; espero que cuando le digamos adiós a la cuarentena, no se despidan también las ganas, el entusiasmo y la añoranza de estar, escuchar, abrazar y besar a los nuestros, darles tiempo de calidad y no de cantidad como veníamos haciéndolo, dando y asumiendo que estar físicamente a lado era suficiente para cumplir con nuestra cuota de amor y compañía.
Cuando la cuarentena termine, abracemos no con mas fuerza, sino con mas amor, de ese del que se siente sin decir: te quiero, te amo.

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