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Hola que tal amables lectores existen un sinnúmero de anécdotas recopiladas y producidas por muchos autores, que plasman el momento trascendental por el que pasaba el país y nuestro estado en temas de política.

En estos tiempos de campaña, bien vale la pena recordar pasajes que en nuestro estado causaron la risa por la picaresca de candidatos, gobernantes y uno que otro analista político que puso de manifiesto su creatividad en forma de anécdota.

UNA ANÉCDOTA

1.-GRAL. MANUEL GONZALEZ FLORESUna anécdota es un cuento corto que narra un incidente interesante o entretenido, una narración breve de un suceso curioso, algo que se supone le haya pasado a alguien.

Siempre está escrita como si se trataran de hechos reales, por ejemplo un accidente con personas reales como personajes, en lugares reales. No obstante y con el correr del tiempo, las pequeñas modificaciones realizadas por cada persona que la cuenta pueden derivar en algo con mucho de ficción, que sigue siendo contada pero en general que tiende a ser más exagerada.

Aunque a veces sean humorísticas, las anécdotas no son chistes, pues su principal propósito es expresar una realidad más general que el cuento corto por sí mismo, o dar forma a un rasgo en particular de un personaje o una institución.

Para Francisco Ramos Aguirre, cuenta que en una época el anecdotario político tamaulipeco, se enriquecía cotidianamente de los ahora llamados dinosaurios, que disfrutaban de cierta solvencia intelectual producto de una trayectoria y meritos en el oficio político.

La anécdota y chascarrillos sobre su actuación pública, es una especie de contraloría social, producto del ingenio colectivo; pero además, nos indican la popularidad entre la ciudadanía.

COMO SE DOCUMENTA EL ANECDOTARIO

2.- LIC. EMILIO PORTES GILDocumentar el optimismo y picardía tamaulipeca en el contexto del poder, no es tarea fácil. Quien lo intente, deberá convertirse en asiduo visitante de lugares donde se habla de personajes de las altas esferas de gobierno.

Hace algunos años el laboratorio clandestino del anecdotario tamaulipeco, eran las cantinas y cafés eminentemente populares: Teka, Tampico Club, el Gallito, Dady’s, Royal, Martins, París, Elite y muchos más. En estos lugares se transitaba de la comedia a la tragedia. Se derrocaban gobernadores, cambiaban y renunciaban funcionarios, por motivos de salud.

La anécdota, dice el licenciado Fernando García Arellano, es un haz luminoso que en su brevedad, permite ampliar la visión en torno al quehacer u omisión de una persona en peculiares circunstancias de comprometida valoración. Los políticos tamaulipecos, son expertos en aportar pepitas de oro sobre el tema que nos ocupa y los ejemplos son numerosos.

HOY LAS REDES SOCIALES

Hoy el rumor es en el medio mas efectivo de la comunicación, las redes sociales del Facebook y Twiterr, donde los políticos modernos y ñoños rehúyen de los lugares públicos, seguramente por el temor de algún reclamo. Otros, se ocultan en los privados de suntuoso restaurantes y de hoteles de gran prestigio.

LAS ANÉCDOTAS MÁS COMENTADAS EN TAMAULIPAS

3.-MARTE R. GOMEZUna de las anécdotas más comentadas del tamaulipeco y presidente de México, Manuel González, se refiere a un encuentro con su compadre Porfirio Díaz. Platicaba Don Jesús Reyes Heroles a Octavio Paz, Vicente Leñero, Julio Scherer y Enrique Krauze, que vísperas de la sucesión presidencial en 1883, ambos personajes se reunieron y que el oaxaqueño le comentó a González que él no tenía ninguna ambición política, y menos convertirse en su sucesor.

Mientras tanto, el héroe tamaulipeco lo escuchaba con atención en su despacho de palacio de gobierno, mientras fingía buscar con insistencia, alguna cosa en los cajones del escritorio. “¿Qué busca compadre?”. El matamorense le contestó: “! Al pen… que se lo crea!”.

Magdaleno Aguilar, era uno de los más socorridos a quien le colgaron un sinnúmero de anécdotas. Algunas se relacionaban con su escasa preparación escolar. Platican que cuando Emilio Portes Gil era presidente de México, le recomendó leyera: Los Tres Mosqueteros para ilustrarse. Atendiendo el encargo, Don Maleno acudió a una librería de la calle Donceles y preguntó a una empleada el precio del libro: “Treinta pesos.” Le dijo. Sacó diez pesos de la bolsa y se los entregó: “Bueno, pues nomás me alcanza para uno. Si me gusta, vengo por los otros dos.”

El gobernador Marte R. Gómez, tenía fama de ejercer el poder de manera enérgica y enorme sentido común. En asuntos de atender comisiones en palacio de gobierno, lo hacía de manera rápida. Una ocasión acudió a su despacho un grupo de campesinos de la frontera para solicitarle la construcción de un canal de riego.

Marte los escuchó y en cinco minutos se encaminaron a sus lugares de origen. Durante la asamblea ejidal, sus compañeros les preguntaron sobre los resultados del trámite. “Muy mal. Autorizó el canal del agua, pero no nos atendió bien.”

Manuel Garza González, aspirante a la gubernatura de Tamaulipas uno de los políticos más experimentados de México, decía irónicamente: “El viejo cuenta lo que hizo, el pen… lo que va a hacer y en México todos somos iguales; pero hay unos más iguales que otros.”

Otra de las creadoras de frases célebres es Laura Alicia Garza Galindo. Días antes del destape de un candidato a la gubernatura a Tamaulipas, declaró a la prensa: “Este arroz ya se coció.”

Por su parte, el periodista Juan Pérez Ávila recuerda una anécdota sobre el presidente José López Portillo, un político de personalidad carismática, alto, sonriente, blanco y patilludo. Durante una visita a Tampico, correspondió al locutor Carlos Enrique Núñez de Cáceres, dirigirle unas palabras a nombre del gremio de comunicadores.

Al concluir su intervención, se disculpó con el mandatario por los errores cometidos, argumentando que nunca había hablado frente a un presidente. Portillo lo consoló: “Nunca ha hablado frente a un presidente, pero bien que se los ha bebido.” Refiriéndose al brandy de moda en esa época.

Cuando el licenciado Bruno del Río, ex secretario general de Gobierno durante el sexenio del doctor Emilio Martínez Manautou, se enteró que Heriberto Batres, alto funcionario de la Secretaría de Gobernación, asumiría el mismo cargo con Américo Villarreal Guerra, se presentó a su oficina y le dijo: “Te bajaste de un jet para subir a un monomotor.” Batres lo contestó irónicamente: “Sí, pero hay otros que se caen de un triciclo.”

Hoy estas anécdotas siguen siendo el tema del análisis político, el recuerdo para muchos que han hecho un verdadero oficio la política.

Hasta la próxima ………

 

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