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 Las palabras de mamá

shutterstock_39087388-A[1]Desde la concepción estamos ligados a nuestra madre; nacemos y lo primero que sentimos aunque no recordemos es su calor, pues el doctor nos arropa y nos pone encima de su pecho para que nuestra madre nos abrace e inmediatamente nos alimente (al menos así fue en mi caso con mis hijos); que pena no poder recordar esos episodios de nuestra vida, aunque ahora con la tecnología nuestros hijos lo pueden ver y disfrutar. Pero este no es el tema, lo que esta semana nos da cosquillas es otro asunto, quien recuerda las mil ocasiones en que mamá nos habló para sentarnos en la mesa, para que nos lavemos las manos, para que levantemos el chiquero de nuestro cuarto, las veces que nos regañó por no obedecer; siempre nos repetía lo mismo una y otra y otra y porqué no, otra vez, era muy tedioso y ella muy aburrida con la misma cantaleta de siempre, que si lo hacemos mal, que todo lo dejamos a medias, que no nos puede pedir algo porque lo hacemos de mala gana, que ella nunca se cansa y hace todo, ay no que flojera escucharla ¿cierto?
Afortunadamente fuimos creciendo y en unas cosas le hicimos caso a mamá, en otras no tanto, pero sus letanías son difícil de olvidar, sobre todo esas platicas que tenía con nosotros para hacernos entrar en razón; “entiende, no seas terca, no quiero decir te lo dije, pero te lo voy a decir si sigues así”, “siguele, siguele así, no vas a llegar a ningún lado con esa actitud”, “te lo digo por tu bien, porque te quiero,  porque prefiero decirtelo yo, a que venga otro y te lo diga de mala fe”, siempre terminaban sus platicas con esas frases, sino iguales, parecidas, pero sus palabras estuvieron constantes una y otra vez, pero en aquel momento pensamos que exageraba, que “nada que ver”, que no nos entendía.

Nuestras madres hermosas no tuvieron un instructivo de maternidad, lo mas parecido fue la educación que recibieron de nuestras abuelas, de ahí ellas agarraron lo bueno y lo aplicaron, de lo malo aprendieron para no cometer los mismos errores; sabemos que en su momento pensamos que todas esas palabras que nuestras mamis nos decían eran en vano, pues les dábamos el avión, las ignorábamos. Ellas no sabían de programas especializados en el tema de la maternidad en los medios de comunicación, en internet, algo que las orientara, ellas escuchaban consejos de las tías, las abuelas, de las comadres y amigas, ellas eran lo mas cercano a un manual de como educar a un hijos.
Nosotras igual, ahora que somos madres nos desesperamos porque en ocasiones nuestras crías no entran en razón, creemos que hablamos en chino porque “nomas” no entienden lo que les decimos, no nos cansamos de hablar una y otra vez con ellos para que escuchen nuestros consejos, sentimos en ocasiones que nuestras palabras les entran por un oído y les sale por el otro en cuestión de minutos; nuestras madres nos apoyan y nos tratan de guiar para que no cometamos los mismos errores con nuestros hijos a la hora de educar, pero seguimos igual, sin escuchar, creemos que sus consejos, sus palabras y consejos son anticuados, que no encajan en la actualidad, porque son otros tiempos, otra forma de educar; lo mismo pasa con las abuelas, las medio escuchamos y pensamos en como educó a mas de 10 niños sin tecnología, sin ayuda profesional, sin un portal en internet de maternidad que la guiara en la tarea de ser mamá. Pero ¿qué pasa? Que cuando escuchamos lo que mamá o abuela nos tiene que decir, mejor dicho aconsejar, respondemos con un “ay mamá los chamacos de ahora no saben de eso, ahora los castigo son diferentes, los consejos, la manera de educar ya no es como lo hiciste tú con nosotros…”, “Uy abuela, le digo eso a la niña y se ríe de mi, ya no es como en sus tiempos…”.
Y tenemos razón, lamentablemente la educación ya no es como antes, ahora somos muy complacientes, muy fácil de domar (algunas madres, no todas), y nuestras abuelas y madres que cuentan con tanta experiencia y sabiduría en el tema, se quedan mudas, solo contemplan nuestro panorama, nuestra difícil tarea de educar a nuestros hijos en un mundo tan fácil y accesible a todo, donde lo que necesitamos son las palabras de mamá para formar hombres y mujeres como los de antes, fuertes por dentro, tenaces, trabajadores, entrones, respetuosos y temerarios.

abuela-nieta[1]Escuchemos a mamá, o ¿creen que cometió mas de un error al educarnos?, somos lo que ellas formaron, sus regaños, sus límites, sus complacencias, sus estímulos, somos sus castigos, sus demuestras de cariño, sus nalgadas, sus gritos, somos su tiempo, somos sus palabras.

 

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