¡Ándale! ¿Qué te cuesta andar guapo?

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Te cuento que me encontré un “meme” muy peculiar porque se leía una frase que me causó mucho ruido, ya que en estos tiempos (deja tú la pandemia, el encierro y todo lo que se va acumulando en tan pocos meses) donde estamos más pendientes que nunca de lo que pasa en el mundo y nuestro día a día, entre ellos, pues se habla mucho de las protestas de muchas mujeres que están allá afuera exigiendo, protestando, de la forma que ellas consideran la adecuada para hacer sus peticiones, exigencias, etcétera, sean escuchadas y consideradas.
En fin, a dónde voy con esto? Pues que en esta publicación se lee la siguiente frase:
SI TE GUSTAN LOS HOMBRES GUAPOS, ARREGLA AL TUYO, PONLO A DIETA, QUE SE BAÑE!, QUE SE LAVE LA BOCA!, QUE HAGA EJERCICIO!… NO HAY MARIDOS FEOS SOLO MUJERES DESCUIDANDO AL TLACUACHE ESE.
No, no mujeres y hombres que me leen, pero sobre todo mujeres, no es nuestra responsabilidad, “nuestro deber”, nuestra obligación no es tener al marido, hombre o pareja de “Pipa y guante” como se dice por ahí, tenerlo aseado y perfumado para nuestro gusto y placer, no es un objeto para empezar y para terminar este párrafo, no es un niño, no es tu hijo.
El asearse, el hacer ejercicio, el hacer dieta o comer saludable, es cuestión y ganas de cada quien (dice mi Julia: Cada quien con su caja de miel), por gusto, placer, por salud o ya de plano por necesidad, pero es cosa de uno mismo, de tener tantito amor propio y echarle ganitas a nosotros; no se hace por alguien más, no importa que parentesco o relación se tenga. Esto aplica para la frase que también sale a relucir con este tema:
NO HAY MUJERES FEAS, SOLO MARIDOS POBRES.
Tampoco coincido con ella, porque mi belleza no depende de la cartera de mi pareja, ni mucho menos la define, porque primero que nada, valórate mujer, quiérete tantito, la frase debería ser: NO HAY MUJERES FEAS, SOLO FLOJAS.
Volvemos al punto, porque responsabilizar a la pareja de lo que obviamente es solamente nuestro trabajo?, es muy fácil y se quita un gran peso de encima cuando le damos la responsabilidad a alguien mas (de lo que sea he!!!) pero si no somos agraciadas, porque la genética, porque el estándar de belleza que nos andamos manejando no lo alcanzamos, el problema es nuestro, y es meramente sicológico, es ir con profesionales de la salud mental para empezar a trabajar en el amor propio, en la aceptación y sobre todo en reconocer que no somos responsables ni mucho menos gobernamos sobre la apariencia de la persona que tenemos a lado.
Todos sin importar su género tenemos o deberíamos ser comprometidos con nuestra vida, nuestras acciones y cuerpo, nadie nos tiene que decir o imponer usos, costumbres o cosas porque así le gusta a la pareja, porque le hace feliz, para no ocasionarle vergüenza, pena o peor aun asco y repudio, no debemos y no tenemos porqué, tanto hacerlo como dejarnos. Ahora bien, si tener a la persona que quieres, significa tener que cuidarla físicamente, vigilarla, entretenerla, darle toooda nuestra atención para que pueda estar a nuestro lado, para que no se aburra, para que esté contenta, no se aleje, pues obviamente no es ahí; cuando una persona está a lado, es por gusto, placer y porque le da la gana, hay que recordar que: a la fuerza, ni los zapatos. Por mucho que uno se arregle y se cuelgue el molcajete como diría mi abuela, si no te quiere, no te quiere.
Estamos en la lucha de que se deje de cosificarnos a las mujeres y se empieza con esto, caramba por favor!!!
Todas las personas sabemos que nos tenemos que asear, en nuestras condiciones y posibilidades pero se sabe, que hay unas que no les gusta, es diferente, ahí es cuestión de la pareja si acepta un Ecoloco en su cama y si no es así, es hablarlo de manera respetuosa y buscar las palabras adecuadas para crear conciencia, primero de limpieza y salud, ya después si genera algo más en la pareja pues bien y si no, es cuestión en uno decidir si queremos seguir con una persona. Pero por favor, pensar que tener una pareja es nuestra obligación de ponerlo o mantenerlo arreglado o “guapo” para nuestro placer, es de ir haciendo cita con el sicólogo.

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