marianacornejoburbuja

Vemos todos los días crecer a nuestros hijos, sus manitas fueron tan chiquitas que apenas cubrían la palma de nuestra mano, los primeros pasos fueron históricos, nos encantaría regresar a esa parte de su vida, los cientos de veces que insistimos en que dijera “mamá”, cuando repasábamos las letras y los números, los momentos de suspenso que se vivían antes de dormir por esas historias que les inventábamos pues ya los cuentos se los sabían de memoria, en fin tantas cosas. Pero sucede lo inevitable, crecen y dejan los pañales, pasan de gatear al andador, del andador a tomarse de los muebles, de ahí a la bicicleta con rueditas, de la bici a los patines y de patines a la patineta, se olvidan de los juegos de muñecas y las pláticas interminables con sus osos de peluches, de las comiditas y las pijamadas con dulces y chocolates.

Nuestros críos crecen y no hay poder humano que lo detenga y nosotros tenemos que ir poco a poco adaptando la educación que les estamos dando de acuerdo a su edad, igualmente sucede con las reglas de la casa y demás.

Un día sin darnos cuenta (o quisa si pero no lo queremos aceptar) estamos en la cocina, lavando los platos, pensando en mil cosas a la vez, o estamos en la sala sentadas tranquilamente (no, es mas factible que estemos lavando platos)se acerca sigilosamente nuestro hijo y nos dice: “hola ma, qué haces? Oye quiero pedirte permiso para algo… Ma, me dejas ir?” A lo que sea que quieran ir, pero nosotros solo escuchamos: “Ma, me dejas ir” y pensamos: no puede ser, ya empezamos.

Y es aquí donde creamos las reglas para salir, porque sabemos que no podemos tenerlos para siempre guardados en la casa, y que llegada la adolescencia serán mas constantes los “me dejas ir” y para cuando llegue el momento tenemos que estar preparadas con las respuestas que les vamos a dar.
Porque seamos sinceras a nuestros hijos se les hace fácil todo, se creen muy grande y piensan que todas las pueden, pero somos nosotras quienes vamos a decidir cuando es la edad adecuada para empezar con esas “saliditas” sin nosotras, nosotras vamos a poner horarios de salida y de llegada, nosotras vamos a elegir con quien si y con quien no, a donde si y a donde no, cuando si y cuando no, porque luego creen nuestras crías que porque ya los dejamos salir una vez o la primera vez, ellos dan por hecho que siempre les vamos a dar permiso de salir y no es así; y repetimos no es porque queramos tenerlos para nosotras por siempre, no, pero parte de las reglas que tendrán esos “me dejas ir” es que también cumplirán con otras responsabilidades de la casa.

Otro punto muy importante que hay que dejar en claro en nuestros hijos al momento de pedirnos permiso es su manera de vestir, porque hay un dicho bien dicho: como te ven te tratan, entonces si a nuestro hijo lo dejamos ir al cine con ropa que parece vagabundo combinado con delincuente, pues ni como defenderlo verdad? O nuestra hija, que salga de su cuarto con una microfaldita (porque las minifaldas ya son cosa del pasado) y una blusita que solamente le queda a las muñecas con las que jugaba, pues ni como exigir respeto y mucho menos esperar a la “chamaca” de regreso; entonces debemos como padres y sobre todo como madres, que somos las que estamos mas cerca y mantenemos mas comunicación con los hijos, hacerles ver que aunque ahorita les parezca exagerado, pero su forma de vestir influye mucho en el trato que van a recibir, y que la moda no esta peleada con la decencia y si quiere permiso para salir pues debe cumplir con esta regla.
Otro de los puntos que debe quedar claro en nuestras crías, pero sobre todo en nosotras, es a partir de que edad pueden salir sin nuestra compañía, la edad para tener novio (a), pues si no se tiene claro en ambas partes y no se tiene una comunicación constante es probable que los malos entendidos lleguen solamente a ocasionar conflictos.
Es un tema muy difícil de tratar con nuestros hijos (como muchos) pero que es mejor tocarlo poco a poco y antes de que lleguen a la edad del “me dejas ir”, para que cuando llegue el momento, para ellos sea fácil de masticar y menos difícil de digerir porque entrando en la edad de la pubertad y adolescencia es como si estuviéramos tratando con un frasco lleno de emociones a punto de desbordar.  Ya pasamos por ahí, así que hay que buscar un balance en lo que sabemos que para nuestros hijos será muy complicado de entender y aceptar, para nosotros fácil de explicar, fomentar y porque no ordenar, porque hay que ser firmes.

Hablando de frutas y verduras (es decir, cambiando de tema):
Aprovecho el espacio lectores míos para comentarles que ademas de leerme por este portal de internet y agradezco infinitamente que lo sigan haciendo, a ésta Mamá sin Instructivo ya pueden escucharle por Radio Frontera. Que cómo le hacen para escucharme, cuándo a qué hora y cómo? Pues sencillo lo pueden hacer desde su computadora entrando a este portal lafronteradice.com, o desde su celular u otros dispositivos descargando la aplicación RADIO FRONTERA (así la pueden encontrar), en compañía de Tania Araiza, todos los miércoles de 4:30 a 5:30 pm, estamos en el programa “Cosas de Mamá”, igualmente tratamos temas de maternidad y mas.
Mamá sin instructivo sigue escribiendo o es la despedida? Claro que sigue escribiendo, porque hay muchas cosas que descubriremos y desmenuzaremos juntas, porque hay mucho que escribir todavía, mamá todavía no encuentra el instructivo

    

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