marianacornejoburbuja

 No estaba muerta, ni andaba de parranda lectores míos, es solo que eso de empacar mas allá de ropa, juguetes de mis hijos, subir muebles al camión de mudanzas, parece ser lo mío; les cuento que en menos de lo que canta un gallo me cambie 2 veces de casa, pero la segunda vez fue extrema, pues me cambie no solo de una colonia a otra, ni siquiera de un estado a otro, sino de país. Pero bueno, pensarán ustedes: “a mi que carajos me importa dónde vive Mamá sin instructivo, a mi me interesan temas de maternidad”, pues resulta que fue algo muy curioso, amistades muy cercanas me decían que era muy valiente al dejar mi ciudad, la que me vio nacer y crecer, dejar a mi bella familia y a mis grandes amigos; pero ustedes no me dejarán mentir, cuando se es madre, nuestro pensamiento cambia, nuestras prioridades cambian y queremos darles lo mejor, los amamos tanto y su futuro y porvenir es lo que mas nos interesa, queremos que crezcan sanos y no solo de cuerpo sino mental y sentimentalmente también. A dónde voy con esto? Me disponía a empacar y primeramente me planté frente a la habitación de mis hijos y me pregunté: por dónde empiezo?… Los juguetes, la ropa, los retratos, las sabanas, las camas, la verdad veía todo pero no sabía por dónde y empecé por lo que no me llevaría a mi nueva casa, así que me senté en el piso y me puse a seleccionar juguetes, desechar los feos, los viejos y maltratados y mientras lo hacía con algunos vinieron recuerdos a mi mente de cuando mis hijos jugaron con ellos, momentos que quizá mis crías cuando crezcan no recordarán pero que yo atesoro, esas divertidas que se daban con algunos juguetes, luego pensé este juguete si, este otro no, este peluche si y poco a poco me desprendi de juguetes, mejor dicho hice que mis hijos se despidieran de sus juguetes, con algunos fue fácil con otros la despedida fue mas que un drama, pero algo era seguro, muchos no subirían al camión de mudanzas. Luego seguí con mi cuarto y ahí no fue la excepción, también me deshice de muchas cosas y así seguí por la cocina y demás. Pero saben, empacar es la acción mas difícil, decidir que se queda o que se desecha y que se va, es complicado hay un cariño, una historia adherida a cada cosa, es muy complicado decidir. Lo que si fue muy fácil, fue desprenderme de situaciones y recuerdos que tenía arrumbadas en el baúl de mi corazón, lo abrí y saqué personas que estaban ocupando espacio innecesario, desempolve palabras que en su momento provocaron daños, también encontré momentos que en aquel tiempo pensé que dolían y los puse en una maleta de mi corazón pues gracias a esas situaciones hoy soy mas fuerte y segura. De mi ciudad no me mal interpreten, ella me vio crecer y aunque no es atractiva del todo, es una ciudad de lugares hermosos según mis ojos y preparé un maletín especial para guardar imágenes de sitios donde viví y disfruté a lado de mi familia, donde conocí a mis mas grandes amigos, donde encontré al amor de mi vida, fue ahí donde baile y disfrute; y ese maletín no se va en el camión de mudanzas, me lo llevo en la mano para no olvidarlo jamás. Queridos lectores míos, después de todo, mudarse es fácil, es realmente fácil, lo que es difícil es empacar y le entre todo a un camión de mudanzas, retacar el corazón de todo lo que se pueda, momentos, emociones, situaciones y sentimientos, porque no queremos dejar nada. Que si me siento triste por mudarme? No, claro que no, me siento lo que sigue de felicidad, estoque vivo es lo que siempre quise y aunque todavía no termino de desempacar toda la mudanza, ya vacie la maleta del corazón, porque al llegar vi que necesitaba espacio para todas las cosas y momentos hermosos que me están sucediendo y que sé que están por pasarme. Pero me di cuenta de algo, que ésta mudanza no sólo debe pasar cuando cambias de código postal, también es del corazón y no es necesario viajar kilómetros para hacerla, los invito lectores a intentarlo y mas que eso a experimentar una mudanza en el corazón, a sacar palabras viejas que hacen daño, a desechar a esas personad que solo ocupan espacio, a limpiarlo y hacer espacio para que le entre luz y cuando se viva un momento especial o llegue una persona que en lugar ensuciar, ayude con la limpieza de este pedazo latente que tenemos, lo encuentre limpio y espacioso, listo para depositar lo mejor de si. Me mude a kilómetros de distancia de mi ciudad, pero gracias a lafronteradice.com sigo aquí cerquita de ustedes

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