marianacornejoburbuja

Queridos lectores, esto que están por leer, lo escribo con mucho sentimiento, no estoy diciendo que las columnas anteriores no tengan ese sentir, pero éste tema en particular me llenó de angustia, ternura y dudas.

Les contaré que hace días se acercó a mi un niño preguntándome lo siguiente: señora vio las noticias anoche? No, le contesté, porqué qué pasó? Qué fue lo que viste? Es que están diciendo que los señores que no tienen papeles los llevan a su país y me dicen mis papás que si tocan a la puerta y se los llevan que me tengo que saber el teléfono de mi tía para llamarla y nos lleven con ella, mi mamá no quiere salir de la casa porque tiene miedo de que se la lleven (estas fueron las palabras exactas que dijo un niño de ocho años); me quedé sin palabras sinceramente, porque pensé que me hablaría de la última caricatura que vio, de algún comercial gracioso, de la tercera parte que está por salir de kungfu panda, no sé cosas de niños, pláticas de su edad, pero no, en cambio recibo un comentario de un niño con voz temerosa, una vista perdida en la preocupación y con muchas ganas de jugar y no de aprenderse un número telefónico.

Se preguntarán dónde está mamá sin instructivo?, quién es el pequeño que menciona?, a qué se refiere, de qué está escribiendo?, pues me mudé al país que para muchos es llamado “Estados Unidos el sueño americano” (yo lo percibo de otra manera, pero para muchos es así), aquí me encontré a un niño que por obvias razones no escribiré su nombre, él es un pequeño de ocho años ciudadano americano y es hijo de padres mexicanos que viven ilegales en este país desde hace muchos años; lectores si han visto, oído o leído las últimas noticias internacionales en EUA están haciendo “redadas” para deportar a su país de origen a toda persona que no tenga manera de comprobar que vive legalmente en este país, hasta el momento solo se sabe que han deportado a centroamericanos, pero platicando con la mamá del pequeño, me comenta que desde que se enteró de lo sucedido no sale de su domicilio, tiene miedo incluso de abrir la puerta de su casa pensando que serán los oficiales de migración para mandarla a México y separarla de sus hijos.
Estimados lectores, les pido no juzgar el porqué de las decisiones de esta familia, los hechos ya son estos, con criticar no vamos a ayudar; en esta columna se explica lo sucedido y de esta forma entender a dónde vamos con el tema.

Como padres es nuestra responsabilidad y obligación educar, proteger y mantener a nuestros hijos no?, pero sin querer en algunas situaciones que vivimos, nuestros hijos empiezan a recibir dosis de madurez y esto aplica no solo en esta vivencia que les escribo, si no en muchas otras, como cuando hay problemas de dinero y les decimos a nuestros hijos “no hay dinero, no pidas; qué prefieres una bolsa de papitas o un kilo de tortillas? (créanme hay madres que hacen estas preguntas a sus hijos), cuando existe  discusiones sin solución con la pareja, nuestras crías deben entender que cada uno por su lado están mejor. Y así se pueden mencionar muchos casos y si vemos, en todos ellos, nuestros hijos quedan en medio, a ellos les cae a cuenta gotas o ya muy extremo como chubasco la madurez, la responsabilidad, dejan a un lado los juegos, la infancia y la fantasía, para tomar desiciones prácticamente como adultos, dejan de ver con esa inocencia para observar con claridad la realidad que están viviendo.

Ese niño no es mi hijo, pero como madre, perdonen la expresión pero me la partió, no pasó por mi mente cuestionar o juzgar a su mamá la forma en la que viven, porque no dejaba de pensar en él, en ese pequeño ser de ocho cortos años de vida, en que la responsabilidad y un sin fin de obligaciones que los adultos tenemos, pueden llegar a su vida tan solo al tocar la puerta de su casa personas uniformadas, por lo pronto su tarea mas fácil es aprenderse el teléfono de su tía. 

        

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here