LaLey-de-Herodes

 El estado de Tamaulipas será una de las 12 entidades federativas en las que se celebrarán elecciones de gobernador en el año 2016.

La norteña entidad, avecindada con Texas, San Luis Potosí y con el “bronco” Nuevo León, forma parte de un corredor de gran importancia estratégica para el Partido Revolucionaria Institucional.

Es parte de los llamados “graneros electorales” del tricolor, conformado por las entidades que arrojan mayor cantidad de votos a la causa del Revolucionario Institucional.

Adicionalmente, es una de las 9 entidades federativas que desde hace 84 años son gobernadas por el PRI, es decir, forma parte del último reducto territorial en los que la transición de partido en el gobierno no ha tenido lugar.

¿Cuáles son los espacios donde el PRI ha mantenido su hegemonía durante más de tres cuartos de siglo?  Haciendo un recuento por su importancia en votos, se ennumerarían de la siguiente manera:  Estado de México, Veracruz, Tamaulipas, Coahuila, Hidalgo y en menor escala pero no por ello menos influyentes al momento de contar los sufragios, Campeche, Tlaxcala, Quintana Roo y Colima. En promedio, el PRI ha salido avante en 14 elecciones de gobernador consecutivas en dichas entidades.

En el caso particular de Tamaulipas, la entidad vive un momento de particular referencia en el ámbito político y social.

A pesar de los esfuerzos combinados de los tres niveles de gobierno, la espiral de violencia generada por la fuerte presencia del crimen organizado en su territorio ha cobrado factura en el terreno político.

El caso más elocuente lo representa el lamentable asesinato –aún sin esclarecer- del candidato del PRI a la gubernatura Rodolfo Torre Cantú, ultimado el 28 de junio de 2010. Su hermano Egidio tomó la estafeta a una semana de las elecciones, obteniendo el triunfo en las urnas.

Durante la presente gestión, al gobierno de Torre Cantú le ha tocado coincidir en calendario y responsabilidad con los gobiernos de Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, cada uno con distintos estilos y estrategias para afrontar el delicado tema de la seguridad. La realidad es que ni con uno ni con otro la entidad ha recuperado cabalmente la paz social.

A escasos meses de la elección, diversos personajes se mueven en torno a la posibilidad de alcanzar, primero la nominación, y posteriormente la primera magistratura del estado.

Por parte del PRI, de acuerdo a las menciones periodísticas, pugnan por la candidatura los diputados federales Alejandro Guevara Cobos, Edgardo Melhem Salinas, Mercedes Guillén Vicente y Baltazar Hinojosa Ochoa; el empresario y ex legislador Enrique Cárdenas del Avellano;  el flamante secretario adjunto del CEN priista Marco Antonio Bernal y el alcalde de Ciudad Victoria Alejandro Etienne Llano.

En el corral del Partido Acción Nacional, suenan los nombres del senador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, el alcalde de Nuevo Laredo Carlos Canturosas Villarreal y la alcaldesa de Matamoros Leticia Salazar Vázquez.

Hasta el momento, en las esferas del Partido de la Revolución Democrática y del Movimiento de Reconstrucción Nacional (Morena) no existe en particular ningún personaje que esté siendo mencionado con seriedad y fuerza para la postulación, y por el contrario, las dirigencias de ambos institutos parecen coquetear con la idea de conformar un frente amplio opositor de la mano del PAN, a modo de contender con posibilidades reales por la gubernatura.

En el terreno del partido Movimiento Ciudadano, otro legislador federal, Gustavo Cárdenas Gutiérrez también forma parte de este connotado Club de las Cabecitas Calientes que sueñan con la gubernatura, aunque este personaje ha jugueteado abiertamente con la posibilidad de contender por la vía “independiente”, haciendo para ello alarde de su presunta cercanía y amistad con el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”.

A reserva de los nombres que pudieran adicionarse a esta lista –cuyo orden de menciones es arbitrario, vale la pena aclararlo- lo cierto es que esta casi docena de suspirantes deberán enfrentar un delicado filtro para acreditar la legitimidad de sus aspiraciones ante los ojos de los ciudadanos tamaulipecos: el tema de la seguridad.

Mientras los señores y señoras suspirantes no aborden de una manera frontal, inteligente y franca el tema de la seguridad, cuáles serían sus propuestas para hacer frente a la presencia del crimen organizado y cómo recuperar a la economía local de Tamaulipas de los estragos que ha generado dicho fenómeno, habrá motivos serios para pensar que los electores podrían hacerles el vacío en el próximo proceso comicial.

Y es que el asunto no es solamente de pistolas, patrullas y policías: se requiere de una estrategia de múltiples frentes y amplio espectro, con el concurso de los distintos sectores de la sociedad.

Para muestra basta un botón: este viernes, tras un fuerte operativo militar, se logró la captura de Ángel Eduardo Prado Rodríguez, alias “Ciclón 7”, identificado como jefe de plaza del Cártel del Golfo en Matamoros.

Se trató de una operación rápida y precisa, que culminó con el inmediato traslado en helicóptero  del presunto capo a las instalaciones de la PGR en la Ciudad de México.

Sin embargo, ésta detención desató una serie de incidentes de violencia en la ciudad de Matamoros,  que las autoridades atribuyeron a enfrentamientos entre células rivales. Esto puso en evidencia, una vez más, que en este tema no se requiere solamente de manotazos en la mesa, sino de inteligencia, estrategia y concertación social.

Lo cierto es que para los residentes de dicha ciudad fronteriza, debe haber resultado de pésimo gusto ver las caras sonrientes de los aspirantes a la gubernatura –que atiborran con fotos y mensajes de sus actividades las redes sociales- mientras en las calles se respiraba incertidumbre y miedo.

Mientras tanto, en el terreno político, en las trincheras del PRI se respira optimismo y confianza. Sobre todo porque la caballada  opositora –incluídos dos o tres “broncos” chafas- luce realmente famélica.

Sin embargo, sería pertinente que  echaran sus barbas a remojar, porque efectivamente, el vecino estado de Nuevo León ya dio una muestra clara de lo que puede ocurrir en términos de alternancia cuando el hartazgo ciudadano llega al límite. Veremos y comentaremos.

DE BOTEPRONTO: Por cierto, Tamaulipas es una de las entidades que aprobó las llamadas “leyes anti-bronco”. Así que no hay que esperar grandes sorpresas en el terreno de las llamadas “candidaturas independientes”, habida cuenta de los candados legales en la materia. A menos que dentro de los inconformes haya un puñado de personajes adinerados e influyentes que estén dispuestos a correr riesgos con tal de hacer pasar un mal rato al régimen. Si tomamos en cuenta que en la pasada elección presidencial, Tamaulipas fue uno de los estados donde Enrique Peña Nieto fue derrotado, el tema da para especular ampliamente. ¿No lo cree?

Twittter: @miguelisidro

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