marianacornejoburbuja

Siempre pensamos (y mas cuando no se tiene hijos) que nadie se preocupa por nosotros, que si nos llegara a pasar algo malo, a nadie le afectará; creemos que solo cuando nos sucede algo bueno nos van a rodear personas que nos felicitarán o alagarán nuestro triunfo, pero que en los momento de dolor, fracaso o frustración, mas que tener a alguien cerca, no sentirá lo que en ese momento nosotros experimentamos.

Mother Kissing Newborn's Cheek --- Image by © Christopher Cumming/CorbisCuando se es niño se sufren muchos accidentes, caídas, raspones, golpes, tropiezos  que físicamente duelen y la persona que está para curar y apapachar las heridas son las hermosas madres; y no es que no nos demos cuenta o no nos acordemos de quién alivió nuestro pesar, quien nos hizo sentir mejor, pero es la verdad, en nuestra infancia, mas que a nosotros, a ellas les duele mas.

Cuando llegamos a la pubertad, tanto nuestro cuerpo como nuestros sentimientos están en constante cambio, experimentamos emociones infinitas, llenas de vitalidad y energía, nos creemos el centro de atención en todo momento y lugar, un día estamos muy felices y al otro disgustados con la vida, en la mañana nos levantamos con energía y en la tarde sentimos una pereza profunda; y  justo cuando menos lo esperamos, llega el primer amor, nos sentimos en las nubes, todo es maravilloso, todo lo vemos y lo queremos perfecto y en su lugar, armamos historias en nuestra cabeza, es mas, movemos el corazón al lugar del cerebro y el cerebro lo mandamos a donde encuentre un espacio; pero cuando llega la desilusión, la acompaña el llanto, la frustración y creemos que la vida se acabó, que no hay mañana sin esa persona que creemos amar profundamente.

2(1)Ahora que somos personas adultas, la mayoría nos reímos de esas anécdotas que pasamos, de esos días en los que creímos que el fin de nuestra existencia había llegado, pero sobre todo ahora que estamos mayores, recordamos todos esos “te lo dije” de mamá, de las veces que siempre estuvo ahí aunque siempre le dijimos que nos dejara a solas, ella siempre estuvo y está ahí.

Les contaré una anécdota de una persona (no pondré nombre): un día un niño jugaba en el patio de su casa con sus primos que estaban de visita, ese día, ademas de estar los primos, obviamente estaban los padres de todos ellos, incluso tíos que aún no tenían niños; ese día los pequeños muy aburridos de jugar a los mismos juegos, decidieron jugar con agua, se fueron a la llave que había en el patio y la abrieron y se empezaron todos a mojar y a jugar, todo estaba muy bien hasta que a uno de los adultos se le ocurre salir al patio a ver que estaban haciendo (una tía soltera) y obviamente todos los niños salieron corriendo menos uno, el que fue a cerrar la llave, obviamente no alcanzó a huir, y llegó la tía muy enojada frente al niño y le empezó a gritar de palabras, lo tomó del brazo y se disponía con mucha autoridad y según ella “derecho” a golpearle, cuando sale la mamá del niño y la detiene inmediatamente, la tía argumentaba que el niño necesitaba reglas y golpes para educarlo y no cometiera “semejante barbaridad” a lo que la madre le respondió: “tú a mi hijo no le tocas ni un pelo, cuando tengas a tus hijos y te duelan, te los tragas, los maltratas, le haces lo que quieras, pero a mi hijo jamás te le acerques…”, Obviamente la tía se indignó y los adultos no se volvieron a dirigir la palabra.
Pero a donde vamos con todo esto, fácil:
3Querido hijo, desde que me confirmaron la noticia de que estaba esperando por ti, empecé a sentir una felicidad diferente, inexplicable diría yo, pero ademas de eso, tuve que prepararme no solo sicológicamente, también tomé las medidas médicas y alimenticias necesarias para que crecieras sano y fuerte mientras estabas dentro de mi, me alimenté sanamente bajo las condiciones del médico, yo te vi desde que eras casi igual a una nuez formandote en mi vientre, vi tu evolución y pasé por todos los síntomas del embarazo; al nacer sentí el dolor mas fuerte, mas profundo, intermitente, pero sobretodo inexplicable, pero valió la pena por conocer tu rostro, ver tus ojos y tenerte en mis brazos, creciste y siempre me mantuve a tu lado y lo seguiré haciendo, porque eres lo mas bello que puedo tener, estaré en tus triunfos, en todos, pero mas en tus fracasos, porque a mi manera te haré saber que no estas solo, que siempre contarás conmigo aún cuando no quieras, que podemos platicar o simplemente estar, porque también gozo de tu silencio, estaré en tus alegrías y boberías, estaré en tus amores y desamores, siempre a mi manera, yo sé y solo yo lo que eres, lo que vales, lo que luchas, lo que lloras y lo que puedes llegar a ser y a lograr, estaré para decir “te lo dije”, “lo sabía”, “por eso estás sufriendo?”, Estaré para decirte “vuela alto, que a mi manera cuidaré tus alas”. Porque me dueles en todo sentido, porque yo te hice desde cero y no dejaré mientras esté en mis manos, que nada ni nadie te cause dolor.

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