marianacornejoburbuja

attachmentQuién recuerda su niñez? Y mas si fue super inquieto. Les contaré que cuando era niña, no hace mucho (hace bastante), me la pasaba cantando todo el día y no cualquier canción, inventaba mis propias canciones, de cualquier tema encontraba el tono perfecto, obviamente cantaba mientras jugaba a las muñecas, a la casita, a las comiditas, a las canicas con mis primos, a las escondidas (ahí cantaba muy bajito, pero seguía cantando), en el baño, cuando me mandaban a tirar la basura o a recoger mis cosas, ahí cantaba canciones frustrantes, porque como a casi todos los niños, no nos gusta recoger; en fin cuando no cantaba era porque estaba dormida, lo sé, su columnista no es normal, pero esa fue una parte de mi niñez que recuerdo muy bien y me agrada. A dónde quiero llegar con esta anécdota? Pues que recuerdo que cantaba mucho y muy pocas veces o casi nunca mis padres me pidieron que callara o que me regañaran por hacer ruido no sé volverlos locos de tanto cantar, no recuerdo eso.
ninos-viendo-tv[1]Recordemos cuando jugábamos a “las traes”, cuando esperábamos a que llegara la tarde y poder salir con los amigos para andar en bici o patines, para compartir chistes muy bobos y reír de tonterías hasta que nos doliera la panza. Las niñas nos llegamos a imaginar que eramos modistas, vestíamos y desvestíamos a nuestras muñecas, unas hasta confeccionaban su ropita con retazos que encontraban, otras fuimos mas extremas y nos creímos estilistas cortandoles el cabello; llegamos a disfrutar mas de una vez de un baño bajo la lluvia, jugamos con lodo y hacíamos pasteles con él.

Otros eran mas inquietos y trepaban arboles, les gustaba explorar y descubrir cosas, lugares y crear todo un mundo de película. Muchos a su paso se rasparon las rodillas o los codos, se tropezaron o fueron a la escuela con un brazo cubierto de yeso, pero disfrutaron mucho cuando todos sus amigos escribieron su nombre sobre el yeso, pero eso no los detuvo para volver a vivir otra aventura y trepar aquel sueño que dejaron incompleto.
20120802185447_Ni--as-afro-jugando[1]Hoy que hemos crecido, que la madurez se apoderó casi por completo de nosotros, la responsabilidad nos llegó con mas fuerza y las obligaciones crecieron; empezamos a trabajar y a tener menos tiempo para divertirnos y disfrutar de las cosas simples de la vida, o al menos eso creemos, que ya no hay tiempo para gozar de una deliciosa paleta roja con “chilito”, de salir en las tardes y sentarse en la banqueta o jugar al té porque tenemos mucha ropa que lavar, no hemos trapeado ni barrido la sala  y la cocina parece que pertenece a un comedor comunitario con tanto traste por lavar. No es justo, no nos queda tiempo para nada, solo queremos llegar del trabajo, bañarnos y dormir, pero cuando ya se tienen hijos, las situaciones cambian, y en estos tiempos mas, mucho mas.

En la actualidad todo mundo se queja de que los niños no son como lo eramos nosotros, de que ellos prefieren pasarse horas dentro de casa, unos optan por ver la televisión, otros la computadora, los videojuegos y el teléfono, que son muy introvertidos y algunos mas antisociales, que no gustan por estar de curiosos como en aquellos tiempos con una granja de hormigas, no quieren saber de la tierra o llenar globos con agua y jugar a las “guerritas” en el patio, solo quieren salir de la escuela para llegar a casa y continuar jugando el siguiente nivel en su videojuego.
Pero la culpa no es de los niños, aunque nos duela o nos ofenda es la verdad; la culpa de que los juegos y las maneras de “divertirse” cambien es responsabilidad de nosotros, porque nosotros somos quienes les compramos lo último en videojuegos, tabletas electrónicas y dejamos que la televisión los entretenga; hay padres que sabiendo que su bebé tiene meses de vida ya les dejan en sus manitas una tableta para que no distraiga mientras platican o hacen algo, para que no lloren, para que no den “lata” y conforme el niño va creciendo se hace a la idea que es normal estar en esas condiciones, de ver Tv, de estar metido en los videojuegos o navegando en la red; y luego se enojan mucho cuando quieren sacarlo de ese mundo al que ellos mismos lo sumergieron, les reclaman que a su edad trepaban arboles y andaban en la calle con los amigos, disfrutando de la tarde, sudar de tanto jugar futbol con los amigos y vecinos; la culpa es nuestra porque cuando nuestro hijo quería explorar un montón de tierra le gritamos que no, porque se ensuciaba, cuando el niño quería agarrar un gusano pasamos y lo pisamos, él solo nos vio con asombro, cuando quería jugar bajo la lluvia, se lo negamos porque podía enfermarse; entonces de quién es la culpa?.
get-videojuegos[1]Es verdad no tenemos mucho tiempo para estar con ellos porque las obligaciones son muchas, pero ahora que somos adultos y recordamos nuestra infancia, es como una llamada de ese niño que fuimos y anda brincando dentro de nosotros; ahora que tenemos hijos, es un buen momento de recrear esos momentos que nosotros disfrutamos mucho, que vean una faceta diferente y autentica de papá y mamá, que vean que no somos solo trabajo y quehacer, que no solo escuchen, que disfruten de lo que a nosotros en nuestra infancia nos hizo felices; si es cierto que nos preocupa que algo malo les suceda, pero nosotros también nos tropezamos, nos lastimamos las rodillas pero también sanaron y aunque lloramos del dolor, volvimos a sonreír, sobrevivimos a todo, sin toallitas húmedas y gel antibacterial, no solo dejemos que disfruten su niñez que es muy corta por cierto, que experimenten juegos y cosas nuevas junto a nosotros, sin tantos gritos y prohibiciones, nuestros padres nos cuidaron bien, pero también nos dejaron ser y disfrutar; hagamos lo mismo con nuestras crías. Ya tendrán tiempo para saber de ver televisión, de saber de videojuegos, de pasar tiempo en el teléfono y navegar por internet; no mal interpreten este escrito, no estamos en contra de la tecnología, pero todo a su tiempo, nosotros mas que sobrevivir disfrutamos sin ella y es nuestra responsabilidad adaptarlos a ella y administrarles el tiempo que la usan.

No busquemos nuestro niño interior en otra parte, lo tenemos frente a nosotros, son nuestros hijos, dejemos que nuestro niño goce, pero con nuestro hijo, es el momento ideal para que sepa que papá y mamá no son solo ordenes, reglas y regaños, que se entere que papá  y mamá también fueron niños y sigue siendo divertidos.

 

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