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 Se dice que las siglas mundiales  “S O S” significan “salvad nuestras almas” (Save Our Soul), señal de  petición de socorro y auxilio que  enviaban como última esperanza los náufragos cuando un barco corría el peligro de hundirse  inminentemente.

Después de los lamentables hechos en el estado vecino no debemos dejar pasar más tiempo, es hora de mandar un SOS y unirnos como sociedad por nuestros niños y adolescentes que navegan sin rumbo en el barco de las redes sociales. Es momento de hacer cada quien la parte que nos corresponde.

Las existencia de las redes sociales es un hecho real y quienes más navegan en ellas son nuestros adolescentes, seguir ignorándolo solo es engañarnos a ver una realidad que más que ayudarlos los esta dañando física, emocional y socialmente.

En la actualidad todos de alguna forma u otra estamos involucrados en redes sociales, siendo los adolescentes (de los 10 a los 24 años aproximadamente) el mayor porcentaje involucrado en ellas. ¿Por qué? Porqué a los padres en lugar de tomar tiempo para escucharlos, observarlos, acercarse, les es más fácil  poner en sus manos dispositivos; teléfonos móviles, laptops, computadoras, Ipads, olvidando algo muy importante, que si ellos los proporcionan, ellos pagan el plan o el tiempo aire, están en todo el derecho de tener y poner el control, las reglas, establecer un punto de equilibrio, de prudencia y de responsabilidad  en el uso de estos dispositivos. Así como revisarlos y ver en donde navegan sus hijos adolescentes, a cuantas redes sociales pertenecen: Facebook, Messenger, whatsapp, instagram, etc… y dentro de estas ¿en que “comunidades, tribus, hermandades o grupos los hijos son miembros?”

En la adolescencia predomina el interés por pertenecer a grupos sociales y las redes sociales son las ventanas por la que se asoman los adolescentes a un mundo que sí bien pueden ser una potente herramienta  a la vez es un peligro para quien no puede controlarlo, de aquí el problema se desencadena.

Nuestros niños y adolescentes están creciendo en un mundo de redes sociales, un mundo irreal donde falsean la información que suben o la filtrean a su antojo para mostrarle a “su mundo social” lo asombrosa y maravillosa que es su vida, así se sientan en total soledad o en la depresión más terrible, ahí se sienten populares, fuertes, poderosos, buscando la aceptación y el reconocimiento de otros que muchas veces no conocen, ahí se construyen una personalidad a su gusto, mostrándose no como son sino como les gustaría ser.

Una investigación en Harvard del 2012 reflejo que los adolescentes al interactuar  en  las redes sociales y recibir mensajes liberan un químico en el cerebro llamado dopamina (La hormona del placer) que los hace sentir bien, entonces si postean algo en sus muros o  envían  mensajes a varios amigos y el 80% responde los hace sentir muy bien, esto los hace estar contando los “likes” y estar constantemente pegados viendo el dispositivo  para ver que esta pasando con lo que subieron a sus redes porque a través del “reconocimiento” reciben su dosis de dopamina que los hace sentir bien pudiendo esto volverse altamente adictivo. También puede pasar lo contrario mostrarse ansiosos sino les contestan o los ignoran, llegando a disminuir su autoestima, siendo el peor trauma para los adolescentes ser eliminados o bloqueados de “amigos o grupos” pudiendo experimentar hasta un estado depresivo con fatales consecuencias.

¿Y que pueden hacer los padres? Dejar a un lado también sus dispositivos y Hablar con sus hijos al respecto. Es importante comprender que en la adolescencia la interacción con chicos de su edad es una parte crucial en  su desarrollo, sin embargo, es más importante establecer disciplina, acuerdos, reglas y límites, cerciorarse de que el tiempo en  redes sociales no éste afectando tareas escolares, sus obligaciones en casa,  actividades diarias, poner a prueba y supervisar si pueden dejar de usar los dispositivos sin la presión o indicación de sus padres. Advertirles de manera clara que lo que se publica en redes se escapa para siempre del control del usuario y de los riesgos que pueden tener a través de las redes sociales (ciberbullying, acoso por desconocidos o algún compañero).

Como ciudadana lanzo un SOS para unirnos y trabajar en ocuparnos de las nuevas generaciones, conocer a nuestros niños y jóvenes; escucharlos, educarlos, amarlos y guiarlos en su camino. Busquemos formar a las nuevas generaciones en base a familias fuertes cimentadas en valores.

“Cuando las arañas unen sus telas pueden matar a un león” Prov. Etíope.

 

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