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Lejos de significar una opción válida para el elector fronterizo, los aspirantes independientes se alzan como figuras caricaturescas, con escasa credibilidad y que a falta de propuestas nuevas y serias incurren en medidas desesperadas para ganar la atención… y en un futuro los votos.

Que mejor ejemplo que el de  Francisco Chavira, ex perredista y ex presidiario, y quien ahora contagiado del fenómeno “Bronco” que Jaime Rodríguez Calderón puso de moda en Nuevo León y que lo pudo llevar hasta Casa de Gobierno, se calza una cuera tamaulipeca color morado y hace sainete y medio allá en el IETAM con ese discurso de victima que ya parece disco rayado, pero con otro tono, porque cambio hasta su forma de hablar.

En Matamoros, la historia no es distinta, de los cinco aspirantes independientes registrados a la alcaldía, no se hace uno:

Tras cacaraquear mucho su salida del PRI, partido que dio poder y fortuna a toda su parentela, incluyendo a su hermano Mario Praxedis que  de ser chofer de Tomas Yarrington llego a ser alcalde de Matamoros, al empresario Roberto Zolezzi García podrían rebotarle sus deseos de ser candidato a la alcaldía luego de que el IETAM le anulara 937 de las 12 mil firmas que presento por ilegibles. El caso se decidirá esta misma semana.

Sobrado, a su manera, el también ex priísta Jesús Roberto Guerra Velazco para no andar con miserias mando al órgano electoral de Tamaulipas un promedio de 17 mil firmas, 5 mil más de las reglamentarias, y las cuales consiguió a rompe y rasga con la ayuda de otro ex Independiente, Jorge Rentería.

Además a Jesús Roberto, el contar con ese número de firmas su dinero le costó: se le vio en todo el proceso regalando boletos de circo y cine, organizando tornos de futbol rápido, pagándole los tacos a sus amigos de Facebook y hasta patrocinando cenas con los pudientes que asustados por la violencia se fueron a vivir a Brownsville. Fiel a su estilo de dar para luego hablar.

Por otro lado, no deja de ser ingeniosa la forma en que Amando Treviño Rivera logro conseguir las 12 mil firmas para respaldar su “propuesta ciudadana”, pidiendo firmas en los depósitos de su propiedad, que abiertos día y noche, vendiendo incluso a menores de edad, son lo más claros infractores de la Ley de Alcoholes.

En esos feudos del  dios Baco, se entregaba la firma y la copia de la credencial de elector para Mando.

Para el anecdotario queda el que un cuarto aspirante, Donaciano Garza Villareal le quede grande el discurso de independencia, al relevarse que a sus casi 50 años vive en casa de sus padres, pues el divorcio con Gloria de León Orti  lo dejo en la calle y ahora, siguiendo el ejemplo de su primo Alfonso Sánchez Garza y el de su compadre de pila, Salvador Treviño Garza, busque en la política una forma de vivir. Ya se le conoce como El Chano del Ocho.

Mención aparte se merece el vividor Víctor Rivera Capistran quien ya alcoholizado en algunos ágapes tal y como lo cuenta el conductor Javier Villegas Juárez se ufanaba de contar con 20 millones de pesos para su campaña.

Ahora, colgado de de la imagen de Francisco Chavira, el hombre de los 20 millones no deja de pedir patrocinios para las supuestas causas sociales y los patronatos que forma, el ultimo denominado Decisión para Cambiar. O sea que lo pediche nunca se le quito.

Con tales antecedentes, los aspirantes independientes no son, ni remotamente, un bálsamo para los ciudadanos cansados de los partidos de siempre, de las siglas mentirosas y los colores manchados por la corrupción.

Pero aún más preocupante resulta el no poder saber qué intereses o grupos patrocinan a los independientes, quienes pagan sus cuentas y su gasolina? los buenos o los malos?, a quien tendrán que rendirles cuentas? y dejarlos participar en la toma de decisión si es que el voto ciudadano los favorece y llegan.

Por lo pronto y previo a que el IETAM quien si va y quien no, nos quedamos con los hechos:  la fauna independiente en Matamoros no dejar de ser un circo, con unos animales más grandes que otros, más llamativos y de mejor pelaje, pero todos empujados por el deseo primitivo de alcanzar el poder  por el poder, de servirse y de no servir, tal y como lo hacen los políticos y partidos en la forma tradicional.

Es decir, son la misma gata pero revolcada.

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