dimeloenlacalle

Desde niña me gusto la mala vida. O por lo menos así lo demuestran las viejas hojas de cuaderno que mi madre guarda celosamente por ser las primeras ediciones de mis periódicos caseros “El Chisme” y su edición vespertina “La trompeta”.

En esos dos “impresos”, desde mi visión de niña de 8 años, daba cuenta de los acontecimientos familiares y de vecinos de la calle Cuatro y Zaragoza donde crecí a la sombra de un árbol de dulces moras.

Ha pasado un cuarto de siglo desde entonces.

Soy una mujer hecha en el trabajo de campo, en las redacciones, en las cabinas de radio, en la necesidad de buscar la nota diaria, de ganar las exclusivas y  caminar por el oficio más bello del mundo, el de ser periodista.

Por eso  hoy que me toca para ustedes lectores y radioescuchas abrir la casa grande, como uno de mis entrañables amigos bautizo las instalaciones del portal electrónico lafronteradice.com y Radio Frontera, una nueva plataforma de Internet  que con contenidos propios y originales arranca con fuerza desde el norte de Tamaulipas, siento que debo una explicación de motivos, de cómo empezó toda esta historia. Y fue en la casa de las moras.

Frente a un cuaderno Scribe de doble raya me inspiraba para contar, por ejemplo, como mi hermana Violeta se escondía, para ir a comprar las tortillas, o mi primo Mario se pasaba las tardes en casa del vecino Sergio, o mi abuela estaba en los preparativos para hacer tamales. Esas eran mis notas de entonces. Y las añoro, en comparación con mis notas de ahora.

No es que los contenidos sean malos, pero con este México en crisis, escribir del campo amagado por la crisis, de los sindicatos vacíos, de los políticos corruptos, me hace añorar aquellas tarde donde la crónica principal era  sobre como un montón de chiquillos terminábamos embarrados de moras.

Es una historia que tengo pendiente de contarle a mis hijas Renatta y Antonnia, luz de mis ojos, horizonte de mis días, motivo de sonrisas.

Convencida como soy de que el periodismo necesita de nuevos espacios y plataformas, para hacerse con rigor y lealtad, no a los intereses económicos ni políticos, sino al lector y radioescucha, asumí en abril del 2014 el compromiso de hacer con más esperanzas que recursos el portal matamorosdice.com, que a la postre y por la multitud de visitas que recibimos, se convirtió en  lafronteradice.com,  que a su vez empezó a dar alojamiento desde hace tres semanas a Radio Frontera, un nuevo espacio radial donde todos caben.

Hace 25 años redacte mi primer periódico, hace un año y medio, atropellada por la era digital, le di forma a un portal electrónico, hoy junto a un grupo de conductores de primer nivel me toca presentar Radio Frontera, y abrir las puertas de nuestras oficinas, a los compañeros, a los lectores, a los internautas, para decirles con confianza, lean, escuchan, critiquen, compartan, entren los que quieran hasta la cocina, porque al fin y al cabo, como dice mi compadre Oscar, están en la casa grande.

 

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