dimeloenlacalle

 

Sin mirar atrás, la Universidad Nacional Autónoma de México cancelo durante la semana el programa Sentido Contrario de Radio UNAM, que conducido por Marcelino Perello, hizo a las mujeres y a la humanidad misma, una ofensa marca lloraras, al sostener  a micrófono abierto que «Si no hay verga no hay violación» y  «Hay mujeres que sólo han sentido un orgasmo cuando son violadas».

Esta posición del conductor Perello, quien fue activista durante el movimiento estudiantil de 1968, causo una indignación pareja y la UNAM emitió un comunicado donde condenaba al académico metido a conductor y dejaba claro que el «lenguaje misógino y sexista utilizado» contravenía los valores promovidos por la máxima casa de estudios mexicana.

Bien por la UNAM, que ya antes en el 2016 había dado una lección al periodista Nicolás Alvarado que a propósito de la muerte del cantante Juan Gabriel, sostuvo en una columna que odiaba las lentejuelas de sus trajes «no por jotas, sino por nacas» lo que le valió que le dieran las gracias y enseñaran la puerta de salida en la dirección de TVUNAM.

Vale la pena consignar lo anterior para hacer notar que en México no pasan desapercibidos los esfuerzos mundiales para poner un alto a la violencia contra la mujer y dejar de ser permisivos, quien aún en el uso de su libertad de expresión como Marcelino Perello la promueva.

Lo que hizo la UNAM, de cancelar el programa era lo natural y lógico, no se esperaba menos.

Y en ese criterio, no puedo desprenderme de lo ocurrido en otra casa de estudios, en este caso la Universidad de Matamoros, donde Juan Sergio García Castillo, quien cobra como director operativo de «Los 40» en el 97.7 FM de la familia Cárdenas, quien regalo a los estudiantes de la Facultad de Comunicación una joya en el mundo de la discriminación más pura:

«Si soy un director muy especial, si manejo una línea de que si cabes en la talle S puedo atenderte, se escucha muy feo eso, pero sabes por qué? porque también somos visuales, estamos en facebook, haciendo vídeos, haciendo controles remotos».

Lo dicho por Juan Sergio, quien se hace llamar Chernenko, debe ser analizado a conciencia, ya que por más que luego saliera a  alegar que era una posición personal y la calificará de «estúpida» y «sarcástica», no logra tapar el ojo al macho y retrata cuales son los criterios de la empresa para la que trabaja, y que a la hora de contratar a su personal se  fija más en las tallas que en el talento.

El que ese  mensaje lo haya compartido Juan Sergio ante la comunidad universitaria lo hace doblemente malo, porque se les revela a los muchachos que por más talento, disciplina y preparación que tengan, si están arriba de la talla S  no podrán tener cabida para un ejercicio profesional en la empresa de los Cárdenas, al menos mientras este Chernenko en la dirección operativa.

Mal por el mensaje de Juan Sergio y mal por Los 40 y la emisora W, que lejos, muy lejos de la pulcritud de la UNAM, lo mantiene como su director operativo y con ello termina de avalar una postura discriminatoria y a todas luces retrograda, que va en contra de un movimiento mundial de inclusión y respeto.

 

 

 

 

 

 

 

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