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Los tiempos han cambiado, en México un alto porcentaje (65%) de mujeres jóvenes y no tan jóvenes trabajan además de cumplir con el rol de madres, algunas logran compaginar bien ambas actividades, a otras escucho que dicen morir en el intento.

En fechas previas al famoso y venerado 10 de Mayo, día de las Madres,  en muchas mamás aflora el sentimiento de culpa (enemigo invisible de las madres que trabajan) por no poder estar más tiempo con los hijos, sienten culpa al considerar que descuidan su educación o la delegan a otros en todos los ámbitos y mucha más culpa si los hijos toman caminos equivocados.

Hoy en día la situación económica se torna difícil y además del sueldo del padre (cuando lo hay) se necesita el de la madre para seguir adelante,  por lo que el tiempo de la madre en casa se minimiza, y me preguntan ¿que hacer para no sentir culpa? ¿Que hacer para educar estando la mayor parte del tiempo ausente? ¿Cómo hacer para sacar a los hijos adelante? Y no morir en el intento.

Pues bien, de la experiencia vivida con orgullo  puedo compartirte estimado lector, que en equipo con su papá, eduque en un estilo democrático a dos hijos valiéndome de la organización, disciplina, reglas y límites en casa explicados y justificados de forma razonable y adaptada a cada etapa y edad de nuestros hijos y estableciendo altos niveles de comunicación asertiva.

 

Con seguridad puedo decir que la  base fue establecer y cumplir la puesta de reglas y limites (alguna vez me sentí madrastra, pero al ver lo que mis hijos son hoy no me arrepiento), ser coherentes con ellas. Establecer reglas trae beneficios  positivos, tanto en el desarrollo educativo como  emocional  de los hijos y les ayuda a tener seguridad en sí mismos fomentando su autonomía. Valora sus logros cotidianos.

 

Si quieres hijos con una alta autoestima es importante que además de demostrar con nuestras acciones diarias cuanto los amamos, también  les digamos con palabras cuanto los queremos (aunque ya sean grandes). Recuerda que siempre es bueno escuchar que alguien nos quiere, esto  hace sentirnos apreciados y aumenta nuestra autoestima. Sin duda la felicidad de una madre depende de que tan felices ve a sus hijos.

 

También puedo decir que hay que disfrutar la experiencia de ser madres, es el mejor regalo que nos puede dar la vida y disfrutar cada etapa, vivirla a plenitud pues esos momentos con nuestros hijos no se repetirán jamás, si trabajamos busquemos tiempos de calidad. Lo importante es recordar que el tiempo y el amor invertido en tus hijos a futuro harán la diferencia.

 

Conviértete en observadora de tus hijos y ponte en sus zapatos; piensa en las necesidades de tus hijos, como si fueran las tuyas”. Por ejemplo: ¿están cansados, tienen sueño, hambre, se sienten mal, están tristes, les gusta su escuela, quienes son sus amigos? A veces ante la opinión de los demás (o de las suegras o familiares metiches) pensamos que nos equivocamos, sin embargo, hay que confiar en nuestra intuición, en nuestro instinto, el instinto materno nunca se equivoca y el corazón lo sabe.

Abre tus oídos, escucha cuales son sus problemas, intereses, inquietudes, sus sueños y si esta en tus manos haz todo lo posible por ayudarles a lograrlos.

 

Solo me resta desearte que agradezcas a Dios la dicha concedida de ser madre,  disfrútala a plenitud y como regalo compartirte una frase anónima que  tatué en mi pensamiento: “El viento y las olas siempre van a favor de quien sabe navegar”, y la navegación materna significa el poder confiar en nuestra capacidad, convertir los problemas en retos y confiar en nuestra intuición de que vamos a buen puerto. Una mamá siempre tiene la fuerza de sacar adelante a sus hijos además de la esperanza de cada día ser una buena madre y no morir en el intento. Muchas Felicidades a Ti y a mi que tengo dos hijos maravillosos!!

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